Y ahora, ¿qué doy de regalo?

Y ahora, ¿qué doy de regalo?

Bienvenidos a esta entrada dedicada a una de las cosas que más nos ponen a pensar en estas fiestas de fin de año. En esta ocasión no consultaré referencias, datos estadísticos ni nada de este estilo, pues es una opinión personal basada en la experiencia adquirida en cientos de fiestas, de todo tipo, en donde los regalos son el complemento para una reunión agradable.

1) Edad

Lo primero que debemos definir es la edad de la persona a la que le darás el regalo. Pues darle un Carro Loco a una persona mayor y Las mil y una noches a un niño de 2 años, a menos que esos sean sus gustos, podría dar la impresión de que te encuentras fuera de lugar.

"En una experiencia personal vi cómo a un bebé se le regalaba un juguete armable que, por demás, tenía un gran letrero de la edad adecuada para la manipulación, sin que se trague una de las piezas".

Por eso, recomiendo que a los niños menores de un año se les den regalos que no contengan piezas pequeñas que puedan tragar y que, además, les permitan explorar el mundo. Por ejemplo, muñecos que respiran, proyectores de luces y sonidos para ayudarlos a dormir.

Para niños entre los dos y cinco años, es recomendable continuar con la regla de nada de objetos pequeños, pero ya se les puede dar oportunidad a juguetes didácticos como trenes armables de madera, loterías o tableros para encajar las piezas. Sin embargo, también se puede optar por peluches, muñecas o carros.

Las maletas de personajes de peluche son algo que encanta a los más pequeños, porque pueden llevarlas a la calle y llevar sus cosas (por lo general más juguetes), dándoles un sentido de responsabilidad y pertenencia sin que dejen de ser niños.

2) Relación

Un aspecto importante que es vital tener en cuenta es la relación que tienes con la persona a la que le darás el obsequio. ¿Es un familiar, un colega, una amiga o un amigo? La estrechez de la relación te ayuda a ponerle más o menos emoción al regalo, o a elegir detalles más íntimos, como los regalos para pareja, en donde el presente se complementa tan bellamente que cada uno tiene un recuerdo del otro.

3) Gustos

Un día, en una conversación casual, escuchaste que tu madre siempre quiso una muñeca de cabello largo, pero nunca la tuvo. O tal vez has notado que tu amigo siempre gira la cabeza inconscientemente hacia la vitrina donde se encuentra exhibida una camiseta elegante. O puede ser que tu hijo adolescente ahora no pare de hablar de esa nueva serie que lo tiene enganchado y que es súper cool.

Con toda sinceridad, les voy a decir que esta técnica no es 100 % infalible, pero en gran parte de las ocasiones me ha permitido dar un regalo que, aun cuando vuelvo a visitar a esa persona, lo sigue usando o teniendo en sus recuerdos.

4) Practicidad

La practicidad es un tema sensible, así que lo dejo a tu consideración, pues existen personas que consideran que un regalo debe ser algo especial y no del día a día. Pero otras personas se sienten incómodas al saber que has gastado tu valioso dinero, por eso valoran cosas que presten alguna utilidad, como las lámparas de camping para los campistas, los paquetes de pañales para un bebé recién nacido o las herramientas de carpintería para un padre que ama las manualidades.

En todo caso, esto casi siempre va ligado a los gustos de cada uno.

CONCLUSIÓN

En conclusión, dar el regalo perfecto depende de varios factores, como la edad, los gustos y también de las señales silenciosas que exhiben esas personas. Pero no dejes que esto te estrese: recuerda siempre que el mejor regalo es el que viene del corazón.

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